viernes, 6 de junio de 2014

Manucho y el cine: De la misteriosa Buenos Aires


Si bien, al hablar de la vasta obra literaria de Manuel Mujica Láinez, no puede omitirse el cuerpo conformado por la tetralogía de la aristocracia porteña: Los ídolos (1953), La casa (1954), Los viajeros (1955) e Invitados en El Paraíso (1957), y el constituido por algunas de sus últimas producciones: Cecil (1972), Sergio (1976), Los cisnes (1977) y El gran teatro (1979), en el cual se observa claramente la utilización de una prosa que se desliza con más fluidez, un estilo más directo, y un soltar amarras del anacronismo; la novela histórica, con el infaltable ingrediente fantástico, la ironía y la confesión entre líneas de su verdad humana —artificios que se advierten con más nitidez en Bomarzo—, es el tópico desde el cual se suele hacer una primera aproximación a la producción del escritor que pasó sus últimos años en un enigmático caserón de las sierras de Córdoba. Aquí vivieron (1949), Misteriosa Buenos Aires (1950), Bomarzo (1962), El unicornio (1965) y El laberinto (1974), fueron sin dudas las obras que más trabajo de documentación acarrearon, y por lo tanto, las más representativas de la fracción histórica de Manucho. Misteriosa Buenos Aires, es un conjunto de cuentos en el que interactúan personajes reales e imaginarios, haciendo un recorrido por la historia de la ciudad de Buenos Aires, desde su segunda fundación, hasta principios del S. XX. De la misteriosa Buenos Aires, es un tríptico cinematográfico realizado en 1981, adaptado por Ernesto Schoo, en que se filmaron tres cuentos del libro de MML publicado en 1950: El hambre, dirigido por Alberto Fischerman; La pulsera de cascabeles, dirigido por Ricardo Wulicher y El salón dorado, dirigido por Oscar Barney Finn. El film estuvo protagonizado por Aldo Barbero, Oscar Cruz, Graciela Dufau, Eva Franco, José María Gutiérrez, Jorge Mayor, Walter Santa Ana y Julia Von Grolman. 

Enlace para ver la película completa



domingo, 1 de junio de 2014

Sobre pájaros y pájaros

¿Quién es la que grita
violando una cueva aún llena de espectros?
¿A qué viejos muertos intenta arrancar del reposo?

Es tan grande y perpetua la lejanía,
tan desconocido el legítimo nombre
del que aguarda:

(Ellos, Ellos)...La obscenidad en que habitan
los ha vuelto monstruos,
si hasta puede vérselos
escogiendo los mejores escenarios
para expoliar a sus hijos.

¿A quién hablan,
de qué hablan los que no saben bailar a solas?

Sigue tan turbio el río,
tan secreta y sepulcral la niebla
que arrastra esclavos a un lacerado enjambre:

se alimentan de ratas si es necesario
a cambio de una ventana incapaz de mostrar más 
que otra desangelada ilusión de camisetas, 
sangre seca, 
la deslumbrante y efímera gloria
(parodistas que saltan por encima, si el secreto es tan claro -nunca dejarse tocar, nunca-)

Solo de eso se trata,
es tan simple y tan lúgubre 
la cacofónica coreografía de algunas aves,
roen y roen sus propias alas
hasta quedar confinadas al barro.

¿Quiénes son los que esperan las mismas gracias 
de parte de pájaros que no conocen el hierro,
que avanzan hacia el arriesgado y glacial destino?... 


viernes, 16 de mayo de 2014

De cómo suelen mutar algunos cisnes

No necesitaba del sudor
para ahuyentar el miedo
a la solitaria noche,
sacudíase cada vez más las sanguijuelas
de las pantorrillas
(tan bajo habían caído que ahí podía vérselas
con la inestimable ayuda del vino,
apiñadas como ratas bajo influjo 
de un dulce e inesperado veneno.)

Cundía un pavor cinematográfico
cada vez que los desprevenidos voyeurs
compulsaban el sonido
de quien revelaba un secreto
capaz de derretir no sólo sus alas,
sino también, 
por si acaso, 
las de los aparentes dueños de las letras,
los gestos, 
las imágenes y la música.

Es el teatro muchachos,
incautarse un prestigio perenne,
haber nacido lejos del barro.

Sin embargo, no le es dado a cualquiera
el arte de la intrépida burla,
debe ponérsele savia a tanta secreta venganza.

Y ahí se lo ve bailando, eléctrico, 
envolviendo gorrioncitos en retales de seda,
tornándose cada vez más azul,
cada vez menos sonoro,
cada vez más invisible... 

sábado, 19 de abril de 2014

El crítico: ópera prima de Hernán Guerschuny


En la ópera prima de Hernán Guerschuny, se explora el constante y a veces controvertido diálogo entre artífices y críticos. El crítico reflexiona además acerca de la aventurada arbitrariedad con que suele juzgarse el arte, y muestra a Rafael Spregelburd interpretando a un personaje atrapado por lo que él llama la maladie du cinemá.


Alguna vez, Severo Sarduy, dijo que quien escribe, de alguna manera representa una amenaza a la seguridad simbólica de los demás. Podría agregarse que quien escoja cualquier campo del arte para interpretar la realidad se adscribe en esa liga de personajes sentenciados a una relativa soledad. Probablemente, el ejercicio de la crítica represente una vuelta de tuerca más a esa regla, dado que un crítico da cuenta de la obra de quien da cuenta, constituyéndose en una doble amenaza, y teniendo que pagar el precio de ambas impertinencias.   

Víctor Tellez (Rafael Spregelburd), padece con creces las adversidades antes descriptas. Escribe para un importante diario de Buenos Aires sus inclementes críticas de cine, acaso ejerciendo una indirecta forma de venganza, buscando víctimas que de todos modos se lo merezcan. Es que el verdadero cine ya murió, y tal vez solo quede de él el francés con que esgrime sus interminables y lapidarios coloquios interiores. Odia las comedias románticas y sus insoportables tópicos, lleva una ascética y característica vida de intelectual solitario, rodeado de libros y cintas en VHS, relacionándose mayormente con quienes abrevan en los mismos odres. Pero un buen día, accidentalmente, conoce a Sofía (Dolores Fonzi) en la recorrida de un departamento en alquiler. Sofía es una suerte de dechado de todo lo que Tellez cree que aborrece, plana, de una sensibilidad explícita, transparente y desacartonada, y por supuesto, muy linda. En ese momento la película comienza a mostrar una pulseada entre esos dos mundos, por una parte, Tellez resistiendo ser conquistado por Sofía, por la otra, Sofía advirtiento las grietas por las cuales inocular sus encantos.

Este es el procedimiento acaso más efectivo que posee el primer largometraje de Guerschuny, el narrar este proceso en el cual los códices de la comedia romántica van apareciendo: la comida compartida en el departamento de bohemia, los guiños a los filmes del género, los paseos por la ciudad, la lluvia, la música evocando literalmente la escena, etc. "Es la maladie du cinemá" maldice Tellez, quien no puede evitar la faena de convertirse en el crítico de esa comedia romántica que está representando sin poder a cierta altura resistirse a los atractivos de Sofía.

El mundo de la crítica está contado en el film de manera muy efectiva, ya que Guerschuny conoce muy bien el paño. Hace ya un par de décadas que junto a Pablo Udenio dirige la revista Haciendo Cine. Desfila en El crítico un buen número de personajes de la crítica y el mundillo del cine porteño aportando su rol de himselfer.  Manifestó el director en una reciente entrevista de Claudio D. Minghetti: "Creo que la película intenta poner en tela de juicio las definiciones, los moldes, las etiquetas. Este medio, como muchos otros, está lleno de mitos, como que los cineastas y los críticos son razas de planetas distintos. Creo que en todo crítico hay un cineasta y en todo cineasta hay un crítico. Al menos en los festivales nos alimentamos del mismo cóctel".

Si bien por momentos la película hace la plancha y redunda volviendo sobre cosas que quedaron claras en los primeros minutos, es una interesante oportunidad para pensar ese constante y a menudo sinuoso diálogo que el arte suele enfrentar como primera y a veces insorteable prueba de fuego.  




viernes, 21 de marzo de 2014

Venter: adelanto de "Aurora", el próximo trabajo de Ben Frost


Venter es un tema adelanto de Aurora, el próximo disco del músico australiano Ben Frost, radicado desde 2005 en Reykjavík. El lanzamiento del álbum será en mayo próximo a través de Mute y Bedroom Community, colectivo discográfico creado en Islandia por Nico Muhly, el propio Frost y Valgeir Sigurðsson. Bedroom Community alberga también a Sam Amidon, Nadia Sirota, James Mc Vinnie, Paul Corley, Daníel Bjarnason y Puzzle Muteson. Los anteriores trabajos de Frost fueron Theory of Machines (2007), By the Throat (2009) y Sólaris (2011), obra compuesta por encargo de los organizadores del festival de Polonia Unsound, basada en la novela homónima del escritor polaco Stanislaw Lem, llevada al cine en 1972 por el genial Andréi Tarkovski. En la puesta de Sólaris colaboró con Frost Brian Eno aportando sus film manipulations. Aurora contará con la co-producción de Valgeir Sigurðsson, Daniel Rejmer y Paul Corley.




domingo, 23 de febrero de 2014

Nebraska: de Alexander Payne


Nebraska, el último film de Alexander Payne, es sin lugar a dudas su mejor trabajo hasta el momento. Una película que araña el rango de obra maestra y en donde Bruce Dern descolla actoralmente. 

No demasiadas veces, los que amamos el cine, podemos constatar tan claramente a través de un film, el registro de esos rasgos universales que nos definen y que se transforman en un código de correspondencia de esos que la gran pantalla, cuando cuenta con artífices como Alexander Payne en su indiscutible mejor trabajo, nos regala de una forma inigualable. Acaso la decisión de filmar en terreno conocido, ya que el director de Nebraska nació en esos lares, tenga que ver con esto, dado que difícilmente haya manera de pergeñar una película que arañe tan de cerca la categoría de obra maestra, sin retornar, al menos de manera simbólica, a los propios orígenes.

Seguramente, desde la proverbial Big Fish, de Tim Burton, sea muy difícil encontrar una cinta que aborde de manera tan bella y profunda la relación padre-hijo, y el tema de la reivindicación de toda una vida asumida por quien la fuerza de las circunstancias ha elegido para llevar a cabo una empresa de una envergadura tal.   

Woody Grant (Bruce Dern), es un anciano cuya conexión con la realidad ha menguado considerablemente, vive con la mujer con quien se ha casado (June Squibb) -acaso porque fue la primera en pedírselo- en Billings, un pueblo del estado de Montana en los Estados Unidos. Woody recibe un buen día un comprobante que lo acredita ganador de un millón de dólares, timo ya pasado de moda que utilizaron en su momento ciertas publicaciones para granjearse suscriptores, y a partir de ese momento, su único objetivo es trasladarse a la ciudad de Lincoln, en el estado de Nebraska, para cobrar su premio. Es casi imposible no retrotraerse al entrañable personaje interpretado por Richard Farnsworth en A staight story, de David Lynch, en la circunstancia de ver a un anciano jugándose su última carta existencial contra viento y marea. Sin embargo, el personaje encarnado por Farnsworth, va cosechando a lo largo del camino innumerables colaboradores que lo ayudarán a lograr su objetivo, pero en el caso de Woody Grant, será solamente uno de sus hijos (Will Forte) quien progresivamente asumirá el rol de aliado de su padre en esto de trazar inconscientemente el camino de regreso a sí mismo.

El marco visual de este viaje filmado por Payne, quien ha dado muestras sobradas de saber de qué va el métier de las road movies en About Schmidt (2002) y en Entre Copas (2004), es el otoño de ese medio oeste norteamericano, con sus planicies interminables, sus árboles raquíticos, sus pueblos desplumados por un aire de crisis económica, que gracias al aporte del blanco y negro, remite a las épocas del crack de los ’30 arrojando sus residuales vendavales al presente, como si el tiempo intermedio entre la gran crisis y la época actual hubiese sido suprimido. Declaró Payne en una entrevista realizada por Jeff Goldsmith: “cuando comenzamos a rodar, Estados Unidos se hallaba en plena crisis económica. Eso me hizo querer asociar visualmente la contemporaneidad con los tiempos de la Depresión de los ’30. Y esos tiempos los vimos en blanco y negro.”

Nebraska es la sexta película de Alexander Payne y la primera que no lo cuenta como guionista, respecto de esto habló también su director en la entrevista que tuvo con Goldsmith: “Encontré un guión, el de Bob Nelson, que parece escrito por mí (risas). Tiene todo lo que suelo incluir en mis películas: el camino, el viaje, un protagonista mayor, unos personajes interesantes (así al menos me lo parecen a mí), la fusión entre drama y humor. Y encima tiene algo que nunca incluí, de tan adentro que lo llevo: transcurre en Nebraska, que es donde nací. Con la ventaja de localizarse en zonas del Estado que no conocía bien y que el rodaje me dio oportunidad de conocer.”

En un principio la idea de Payne era que el rol de Woody Grant lo interpretase Gene Hackman, pero ante su negativa, acudió a un Dern que en Nebraska, como Jack Nicholson en About Schmidt o George Clooney en The descendants, hace un trabajo en contrapunto con el cliché actoral con el que el público los asocia. Pocas veces puede verse tan claramente la maestría de un director para capitalizar el potencial actoral de uno de sus dirigidos, llevarlo a su grado cero y desde allí, hacerlo descollar como lo hace Dern en la interpretación de este quijotesco y taciturno anciano que entre otras cosas, sale al camino en busca de la recuperación del honor perdido.

El último film de Payne obtuvo la “Palma de Oro” a “Mejor actor” para Bruce Dern en el Festival de Cannes 2013 y está nominado a seis premios Oscar 2014, en los rubros “Mejor película”, “Mejor director”, “Mejor guión original”, “Mejor fotografía”, “Mejor actriz de reparto” para June Squibb y “Mejor actor” para Bruce Dern.   



miércoles, 12 de febrero de 2014

Matías García: Viento Magnético



Viento Magnético es el primer disco solista de Matías García, un álbum íntegramente acústico en donde el género "canción" es abordado con una gran lucidez y acierto musicales.

Los antecedentes musicales de Matías García no son pocos. Ofició los roles de baterista, cantante y compositor en las bandas Pulpo y Pikle; fue guitarrista, cantante y compositor en Patriotismo Sur y bajista, cantante y compositor en SWING!. Viento Magnético es el primer disco solista de este multiinstrumentista de la ciudad de Zárate, un trabajo conformado por algunas canciones que esperaron seis años en gateras el momento de ser plasmadas en estudio y otras más recientes. Para quien redacta, la palabra canción es la clave para entrarle a Viento Magnético, ya que como muy pocas veces sucede, no hay en él un solo track que se preste a categorizaciones de otra especie.    

Solemos aplicar el rótulo “canción” a un número demasiado excesivo de expresiones musicales, y por supuesto, nadie es quien para exigirles a los músicos no tentarse con las múltiples posibilidades de ramificación que ofrece el ya a estas instancias tan explorado arte de referenciarse a través de los sonidos. Pero canciones son canciones muchachos, y lo cierto es que quien se proponga vérselas con este género debe estar dispuesto a deshacerse de la mayor cantidad de artificios posible, y desde esa austeridad, universalizar lo que sea que haya motivado el hecho de encomendarse a esas musas tan esquivas, y lograr seducirlas, empresa para nada fácil por cierto.   

Con Viento Magnético, Matías García da una verdadera master class de la veta “canción”. Es un disco íntegramente acústico, de canciones que delinean desde el flash epifánico de Culo Romano, el conciso dictámen  de Oficio, al que le basta un minuto y diecisiete segundos para defender su lugar en la lista de tracks, alguna que otra faceta del amor aludidas elegantemente en Biónico (verdadero temazo), Por las buenas y Chapuzón, y el —para quien escribe— himno a la alegría del disco, Ventolín. Por otra parte, desde lo guitarrístico, los temas van al grano, sin estorbos ni sobrecargas armónicas ni técnicas, y desde lo lírico, las letras van en esa línea directa y sintética que propone el álbum desde los primeros compases del primer track.

Es muy habitual a la hora de reseñar música, hacer paralelismos entre lo que se está reseñando y algún modelo de referencia. Hablar de supuestas influencias implícitas facilita la empresa y suele constituir un recurso válido, pero las canciones de Matías, sobre todo en lo concerniente a la personalísima interpretación vocal, hacen positivamente dificultosa la faena de trazar similitudes. 

Todos los temas del disco, grabado en ESTUDIOS ION, son de Matías García, así como la producción y la voz y la guitarra acústica que se registraron. La ingeniería de sonido la realizó Leonardo Checchia. Camilo Semería es su productor ejecutivo. Andy Domínguez y Julián Desbats fueron los responsables de la foto y el diseño de tapa. Como promoción del disco, se filmó el video de Chapuzón, cuya realización estuvo a cargo de María di Lello. Respecto del futuro próximo, Matías tiene pensado salir a girar con Viento Magnético y con nuevas canciones que quedaron fuera del álbum, en el formato en que fue grabado el disco (guitarra acústica y voz).