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domingo, 31 de marzo de 2013

Canción perfecta

Sigue dialogando con la música, aun tras haber despertado de una siesta de fulgentes, de amortajados y ominosos dioses. Una única voz se alzó desde el colosal e involuntario silencio: insiste en volar hasta la testa del apócrifo revelador de secretos, ese que suele hablar un sonido de vino y de uvas, de acordes que reinventan la milonga en cada rincón del mundo en que suena una verdadera guitarra…

Sigue cantando al camino en que la turbia revelación del agua vertió el confidente vocablo, la consagrada y repentina unción de los vivos, sentenciándolo a observar, adherido fatalmente a paredes que se incendian en el verano de las ciudades,  esa extraña servidumbre que ostentan los mudos caballos.

Sigue cultivando el arte de volver transparente el polvo dejado por los años caminados en tierras hostiles: insiste en correr con un atesorado fajo de palabras, insiste en traicionarlas para abrir una grieta por la cual se cuele con sigilo el enigma… 

jueves, 21 de marzo de 2013

A Christa Päffgen

   ¿Quién es el que respira la humedad de la noche, el que busca desesperadamente el exacto sinónimo de la distancia, para poder liberar a aquellas niñas desvanecidas en el pequeño tiempo?
   ¿Quién el que indaga en el fulgor de un ansia que crece inacabable desde el espeso barro, desde la eterna frontera, desde la incauta palabra?
   ¿Quién el que viste esa escénica estampa cada mañana, desterrando inclaudicable el aviso de un nuevo y cristalino sueño de amodorradas urbes?
   Quien te ha visto y quien te ve con esa música recrudeciendo, reivindicando la estoica y afligida voz de Nico en el más siniestro de los veranos…
   ¿Quién es el que respira el agua, quién la ausente heroína de las sombras?

sábado, 16 de marzo de 2013

En busca de la utópica promesa de la sangre

Retornó, otra vez en la noche, sembró de piedras un suelo diezmado por los espectros que apresuraron el mal sueño. El centelleo de luces grises en un negro de bravura implacable —ese que siempre, desde las más estivales y sumergidas sombras, lo obligó a fugar hacia adelante, furtivo, escurridizo, anónimo, en busca de la utópica promesa de la sangre— asió unas manos, un torso, unas delgadas piernas, al cálido emerger de sábanas que surcaban, velaban a menudo su adentrarse en el anticipo de un inevitable regreso, acaso una atormentada huida hacia el mejor de los Tiempos: (vagar con las alas arrancadas por las fauces de los más bellos niños, …, perdiendo y recuperando la fe a cada paso).

Ella brindaba la hierba, suministraba los más diversos brebajes, mientras inconsciente, precisa, siniestra, construía sosegadamente una última morada, lejos del transparente señorío del impenetrable bosque.

Retornó otra vez en la noche; él, impreso ya en la historia del más incógnito ilusionismo, caminaba por un cimiento impregnado de indecorosa música, esa que no obstante no impedía, merced de su impreciso y entrecortado estrépito, que un hilo de muerte devorándose casi todo el aire, se colara desde la contigua celda.

jueves, 14 de marzo de 2013

Instante

   Se cuela, se escurre, se vuelca tras vagabundear infancia, río, misteriosas carreras de chicas y limoneros, la primera música, la segunda y trunca experiencia del sonido, la remilgada tertulia en que destila la mejor de todas las sangres, el mar de nuevo, el eterno sepulcro de la más triste de las urbes, …, penetra la tibia y mojada cercanía de pequeños lobos, baja por un túnel eléctrico y vuelve a decir que no…

viernes, 8 de marzo de 2013

Desintegración

Resistías un nuevo estallido. El artífice de cada paso en el desierto aguantaba ese tétrico vuelo de oscuros pájaros, y el sur tan lejos, cada vez más enfáticamente lejos el niño que alguna vez asumió inconsciente la silenciosa y visual coreografía del bosque. ¿Y ahora qué, una lectura obligada, una conquista musical, otro poema sobre los lejanos y olvidados témpanos, ahora un furtivo desenfreno de pasos entre este estival reciclaje de cadáveres nutriendo su fastidio a base de almendras y chocolate?

Ya vibraba el porvenir nuevamente en un vientre, aleteaba un águila emancipadora blandiendo la lóbrega fascinación de una fortuita, finita, teatral fantasmagoría pugnando por sostener sus últimos actos, …, antes de partir para siempre.

Un disco de The Cure se desintegraba nuevamente en el tibio y eléctrico abismo de la noche, …, y parecía parecer que el ave dormía, …, parecía parecer como entonces, que la poesía conducía, como entonces, el flotar en esa eterna mañana de libros, de río, de piedras y amilanados soles… 

miércoles, 7 de marzo de 2012

De infancias, mares y magdalenas...

En el centro. Traje para aguardarte libertad mis mejores recuerdos, traje al camino remoto y la densa niebla del río, traje un rojo y anaranjado anhelo, ese que por siglos hizo posible el embeleso de una misma canción multiplicada en mil diferentes voces. 

En el centro. Traje para aguardarte libertad un múltiplo de Dios, desbaratado por la incauta dimensión del arte, un oscuro perímetro de fingida gracia donde proyectar mis evocadas luces, esas que por ansias arrancó el recuerdo a una inspirada niñez. Si hasta fingían las naranjas un infinito mundo, rendido ante mis pies, cuando el verano multiplicaba los panes, cuando sólo bastaba el agua para lavar la incipiente infamia, bastaba un minúsculo acto de fe para alzarse y volar sobre las antiguas veredas. 

En el centro, en el centro vuelvo a creer transformado satíricamente en exegeta de un descabellado contorno: caminas hombre hacia tu indefectible revelación, aligerando palabra, llanura estallando la secreta confesión de lo absoluto.

En el centro, se extermina a sí mismo el pasado, dejando librados desiertos, tempestuosos mares y magdalenas: caminas hombre hacia tu indefectible revelación, aligerando palabra, oeste derramando la restaurada y única epopeya...     

domingo, 25 de diciembre de 2011

Retorno al Río (la misma música)

   ...No, más allá no había nada más que bañados cubiertos de una especie de hierba flotante que daban la impresión de estar ante una enorme alfombra en suspensión sobre el agua, desgarrada arbitrariamente por quién sabe qué mano poderosa. Caminé por el gigantesco puente hasta poder apreciar una de esas ciénagas, de las cuales, por efecto del sol, emanaban haces que dificultaban la visión, provocados por el reflejo de la luz en los sitios en que el agua quedaba librada del verde y espeso apretujamiento. ¿Y más allá? Más allá el recuerdo de aquellos canales navegados en mi infancia y mi adolescencia, el resabio de una visión cada vez más remota, pero que sin embargo preservaba íntegra la sensación de un enigma no revelado, atesoraba el olor dulzón de ese agua capaz de cantarle a los pescadores aquel arrullo que teñía de fe la espera.
   Esas ramificaciones, ese delta, siempre, como el oeste, como las tormentas, como la llanura, construyeron en mí la férrea convicción de que lo lejano en términos de espacio, puede acarrear hasta nosotros su esencia más pura, inmutable, no permitiendo al tiempo o a la especulación de nuestro deseo la más mínima intervención; tan es así que puedo asegurar que el mar fue más real algunas veces desde ese río, desde esos canales, que en el mismo mar...


Has contemplado en sueños ese río,

desde esas otras alturas

la sagrada turbiedad de un viento transparente...

Te recobra el agua dulce 

ferviente perseguidor de una sola música.

martes, 8 de noviembre de 2011

Inmanencia

   Como de costumbre, las Luces Involuntarias transportaron mi experiencia, en este caso, hacia una pequeña casa en ruinas. Los episodios de ese tipo de factura, tal como he manifestado en reiteradas ocasiones, suelen darse en esos fantásticos amaneceres eternos, una especie de suspensión del tiempo en la cual la tenue luz de una luminosidad en cierne, compone el escenario de mis viajes más singulares. Me vi impelido a ingresar, puesto que algo desconocido me invitaba a sortear las estancias impregnadas de un espantoso olor a humedad, a muerte y abandono. Cuando llegué a la última habitación, desde la ventana descubrí un pequeño cementerio familiar. Desde chico me sentí atraído por todo lo tocante a los rituales y ornamentaciones que nuestra cultura suministra a quienes han traspasado el umbral, ..., el momento de la gran revelación, si es que la hubiera. Salté por el marco de la ventana y me ubiqué en el centro de las pocas sepulturas. No obstante, contrariamente a esas oportunidades en que las últimas moradas generaban un revelador dulzor arrastrado por un húmedo vientecito de principios de verano, sentí una presencia horrorosa que me obligó a desandar espantado el derrotero que me había llevado hasta las tumbas. Nada podía verse, olerse, tocarse, escucharse, lo cual tornaba más siniestra la comparecencia de una amenaza que hostigaba mi huída, haciendo que mis pasos no lograran hacerme avanzar rápidamente. Pude llegar hasta una de las primeras estancias cuando desperté, ya que las Involuntarias Luces parecieran ofrendar en cuentagotas el anticipo de una realidad que quizá en un Tiempo cercano o remoto -sinceramente no puedo atisbarlo- me introduzca de lleno en esas experiencias, no solo las del tipo que acabo de relatarles, pues he hablado en algún poema de cuerpos colgados esperando su turno en recintos embebidos de un dolor con opacos destellos de hielo, de ciudades Speerianas en las que siempre una calle acaba en un edificio antiguo, perfectamente conservado, en el que algo relativo a Hawthorne invita a entrar y desafía a la peripecia de animarse a revelarlo. Muchos años después encontré esta foto en una serie tomada por una querida amiga en que la casa era casi una réplica de la lóbrega protagonista de esta humilde confesión...    


Foto: gentileza de Cintia...

viernes, 14 de octubre de 2011

Rebelión, última o primera sangre...

   Con la noche en su más sórdido clímax, anhelando las involuntarias luces del sueño. Con el siniestro murmullo de esas muertas que pueblan este lado del infierno. Con un implacable, blanco, tortuoso, macilento artificio del destino, sepultando a ese niño que prosigue construyendo perspectiva, espacio, ansias. Esa inmutable tracción de calamidades, cifrada en un nombre, una vida de la cual el primer río se aleja, parece no dejar espacio al progreso del milagro que anticiparon los canales, esa casa estallando indescifrable en medio de la resplandeciente llanura, ese camino solitario, las melodías de un inicio en el que todo bastaba para trascender el cerco de acceso a una música capaz de revelar los supremos secretos. Caminas hoy con este suceso a cuestas y el cansancio del tiempo serpenteando las últimas puertas al único retorno posible. 
   Matar en nombre de la libertad no es aun factible en este enrarecido paraje de adversidades, mas cuando el único sonido vuelva a insinuarse, aprestarás tu espada, invocarás al viento gris, orarás al único y humano dios de siempre, y te sumergirás en la profundidad de un mar que siempre te ha estado esperando... 


Foto: gentileza de Cintia...

jueves, 29 de septiembre de 2011

Génesis, Caminos, Tiempo Absoluto

   El viento en el invierno del '94 me confesó que la vidala no es del hombre, ni del despierto, ni del arriesgado alquimista, ni del altivo traductor de lo efímero. No conocía a Hunter Thompson cuando esa singular perspicacia me arrojó al camino, a su inconmensurable y milenario designio, pero a veces el tiempo se rompe en Tiempo y la involuntaria posibilidad de condensación nos revela al mismo instante una vieja y guardada esencia tanto como el preludio de una voz que proviene de un lejano futuro, desprovista del símbolo. El rezo de un persistente espíritu, inmutable caminador de la breve pero recurrente iluminación, construye una obra admirable, una lumbre que crece, incorpórea, sonido, única y verdadera creación posible. No conocía a Hunter Thompson cuando esa singular perspicacia me arrojó al camino, tampoco a la indeclinable estepa, esa que profusa de una fría y densa invisibilidad encendió nuevamente la magia. No conocía la prodigiosa rendición de las bestias, mas la vidala reza por sí misma en el camino, mas el camino es vidala, mas el viento es universo, mas es cada paso en viento y en vidala uno de los verdaderos inicios...


Foto: gentileza de Cintia...

viernes, 12 de agosto de 2011

Sur

   Por delante se yergue una invitación a la sagrada aventura. Caminas desde la periferia hacia el centro de todo y de ti mismo. Jamás la más inquisitiva y consagrada pluma podrá vencerte voz del desierto. Fuego, iluminación, acción irreverente de aproximarse a la intimidad de los dioses. Es tan vasta la experiencia cuando en la inmediatez los neutros amarillos conmocionan a una sensibilidad dormida en el pasado, nada puede con mi Tiempo ajeno al tiempo, lo involuntario estremece a lo insignificante, lo sepulta en los dominios de un olvido que de casi tan total, acaba por olvidarse. Una serpiente color de mosca comiéndose a sí misma por la cola hasta desaparecer, sólo su olor casi imperceptible persigue al caminante. He olvidado tantas calles, extraviado tanto silencio, he vuelto al río sin el embrujo de la infancia. No obstante tras las bardas que anuncian el hielo cuando el sol aún arrecia, sumergiré mis ojos, mi escucha, mi volátil transgresión acudirá en busca del clamoroso viento, ..., retorno, final del camino, morir olvidándose, respirar la tenue y agreste prestidigitación del más genuino presente... 


jueves, 14 de julio de 2011

Caminar (los senderos por venir) Dedicado a Pasolini y su Teorema, dedicado al desierto, dedicado a los eternos buscadores...

   Caminaré, perturbaré al menos por un instante a este siniestro remanso de calamidades. Caminaré, sordo y ciego ante el ruinoso ruido de las ruinas que empiecen a caer en su propio abismo. Caminaré, caminaré con el retumbo de Hawthorne en el alma, vacío el corazón, a la espera de esas amarillas constelaciones que danzan con el cálido vientecito de diciembre. Caminaré, dejaré atrás la vigilia vana para sumirme en la estrepitosa cancelación de una anticipada y absurda muerte. Caminaré quizá sin cómplices, sin canciones anodinas, sin el fragor de las antiguas arengas, sin la esperanza de recobrar el evadido e ilusorio fuego. Réprobo de toda reprobación, desbarataré con un silencioso y sostenido paso las primeras pertenencias. Caminaré, pagaré uno a uno mis genuinos pecados, inserto de lleno en la inconmensurable estridencia de un tiempo ajeno al Tiempo. Caminaré, caminaré...  

viernes, 3 de junio de 2011

Sobre ríos, el sueño y Hawthorne...

   He soñado bastante, desde hace tiempo vienen tan claros en su apagada turbiedad esos ríos, esas embarcaciones que me han revelado sitios que hoy ya no puedo representarme irreales. Además de los ríos existen para mí dos Buenos Aires, uno que bulle atroz, que arrastra consumidores por las calles, esos inconscientes asesinos de paraísos perdidos; pero hay también otro, uno que duerme, duerme infinito en un eterno amanecer, sólo algunos sutiles caminantes parten conmigo, preñados de eternidad, hacia las aguas, infinitas aguas donde confluyen esas amigables voces que despertaron mi curiosidad por la ficción, que es una forma bastante insolente de aludir a lo único real que permanecerá cuando la maldita alucinación cese por completo. Hawthorne es un enigma a develar, un secreto guardado en una antigua y enorme construcción que abre sus puertas cuando esos incipientes y amilanados soles se quedan suspendidos eternamente en una noche que resiste victoriosa, perpetuando ese sueño que retorna inclaudicable... 

martes, 31 de mayo de 2011

El Oeste

   Recuerdo cuando vivía en Zárate, y después de una larga ola de calor, generalmente por el oeste se acercaban esos enormes frentes de tormenta, qué sensación de alivio sentíamos. Eran como un ejército que venía a salvarnos del calor, llegaba, y antes de descargar su furia, nos dejaba contemplar embelesados por unos minutos la maravilla de sus formaciones. El oeste, siempre el oeste para mí sigue insinuando lo posible, por esa razón, entre otras, surgió "La Frontera". Desde chico pude percibir al oeste desde cualquier lugar, es una impresión que ha quedado marcada a fuego en mí, realmente no sé a ciencia cierta a qué se deba. Me ocurre a menudo, caminando, escuchando música, viendo cine, cosas tan disímiles que sin embargo me hablan de lo mismo. Tal vez encontré algo allí, elementos sutiles que constituyen la trama común de algo que quiere revelárseme. No nací siendo un buscador, pero hubo cosas que me deslumbraron tanto, que creo que es en eso que hallé la fortaleza para no permitirme la distracción que supone nuestro mundo posmoderno con su ética meritocrática, propugnada por los peores criminales de la historia...

sábado, 9 de abril de 2011

En Tiempo Real "Umbrales"

   Has caminado abrazando una helada brisa, trasladado demonios que disuenan disonantes voces, recordado inútilmente, arrastrando una fobia de inocuas guitarras, acariciado a una bestia que en un segundo dispuso hincarse ante tu niño muerto, has cantado en silencio el frío de Caroline, sepultado esos cadáveres que resucitan cuando se anuncia la breve noche, añorado el desconocido desierto, recordado esas mil espaldas hundidas en el sepulcro inevitable del tiempo muerte, has caminado como esos fieles que en primavera respiraban su gratitud a los dioses que sobreviven en el violeta de septiembre, desnudado tu miseria a cada paso, llegado al punto desde donde se recrea posible la aventura, ..., has desistido nuevamente, has recobrado la infamia de lo cotidiano, has dilapidado el hechizo de los arrabales nuevos...  

sábado, 19 de marzo de 2011

En Tiempo Real (vigilia) Otra Falsa Puerta

   Se multiplicaron los silencios. Se diseminaron los antiguos náufragos que a tu diestra caminaban el mundo. Se delatan los falsos héroes, ofrendando los mismos artificios a un hombre cada vez más despierto, cayendo en el eterno caer. Se devoran los dueños de la historia, mientras la música subyace oculta, permanece, exhala un tenue reverbero de niebla. Se cortejan los ciegos. Se subliman los sordos. Se traicionan los soberbios hacedores del relato, doblegados por la enorme voz de los perdidos niños. Se entumecen mis palabras. Se suicidan tus primeras luces en un vasto presente, desierto de verdes, mares y espuma. Se ennochece la clara noche anticipando escaleras mágicas. Se atomiza el rostro de quienes transitaron a sus anchas por los barrios fáciles, el misterio se ha vuelto farsa, se ha vuelto carne que se pudre, se ha vuelto humana predilección. Se silencia mi experiencia. Se prolonga mi oeste. Se aniquila la fluencia en mi vocablo...

lunes, 14 de marzo de 2011

En Tiempo Real (el sueño) -Otras Luces Involuntarias-

   Alumbran, ensordecen las voces de los que ocultan el sagrado y femenino susurro del silencio. Necesitas un deceso para hallarlas nuevamente. Escaleras que arrastran a ese ingrávido niño que vuelve en la noche, trasuntando lo real en lo Real, traduciendo al tiempo en Tiempo. Aliados de un viejo camino, encontrando tus eternos rostros de manzanas y pamperos, uniendo ciudades en el brumoso acorde de una efímera muerte. Emerge el agua sepultada por la niebla pesada de un camino donde se flota solitario, hacia una nada que prepara en su fértil preludio, la fantástica rebelión de la experiencia. Un todo involuntario, no hay en el otro lado más que verdades, más que las últimas palabras, más que la última llave de la inagotable libertad...  

sábado, 19 de febrero de 2011

"El asiático milagro de un viento cristalino" (Microrrelato)

   En Siberia esperábamos. Había pasado el verano, un verano casi mediterráneo. Ya a esas instancias tan tempranas de mi vida, notaba mediante una simple observación, un evidente debilitamiento de los ejércitos del hielo que año tras año, ocupaban los bosques y las planicies donde se asentaba nuestro pequeño pueblo. Sin embargo recuerdo ese Octubre en que por momentos, en algunas tardes, convivían por unos instantes que a veces se prolongaban amigablemente, los haces de un sol que pugnaba por alcanzarnos, colándose por entre los árboles, y las murallas que nos envolvían en el sueño: el asiático milagro de un viento cristalino…