Daniel Melingo fue en los '70 partenaire del músico brasileño Milton Nascimento. En los '80 formó parte de dos bandas emblemáticas del rock nacional: "Los Abuelos de la Nada" y "Los Twist", además de participar como invitado en uno de los proyectos solistas de Charly García: Piano Bar (1984). Como si estos antecedentes no bastaran para dar sobradas muestras de eclecticismo musical, desde 1995, quien declara sentirse identificado con la libertad anárquica del linyera, se convirtió en un originalísimo exponente del tango y la milonga urbana con sus álbumes: H2O (1995), Tangos Bajos (1998), Ufa (2003), Santa Milonga (2004), Maldito Tango (2007) y Corazón y Hueso (2011). El próximo 2 de agosto, en el ND Teatro de Buenos Aires, Melingo presentará Linyera, un LP en el que conviven desde una versión de la Canción del Linyera, de Antonio Tormo, o Volver a los 17, de Violeta Parra, hasta una bossa nova con versos de García Lorca; desde el Soneto para Daniel Reguera de Atahualpa Yupanqui, escrito en el año 1965, instrumentado —entre otros— por Jaime Torres y Skay Beilinson, hasta un tema dedicado a Juan Salvo, el entrañable personaje de El Eternauta. Vientos con sordina, tangos —en los que se ha incorporado al piano, contrariamente a las propuestas precedentes en que las guitarras jugaron un rol preponderante—, bandoneones y esa cruda impronta riberesca de esta suerte de Tom Waits rioplatense, cohabitan en el disco con sublimes arreglos de cuerdas y hasta con los ingredientes electrónico y dub en los bonus tracks. Cabe mencionarse lo dificultoso que es para cualquier músico plantearse fusionar universos líricos y musicales aparentemente tan distantes, sin llegar a esos pastiches construidos con la lógica de la mera suma de elementos sin criterio alguno. Linyera sale holgadamente airoso de ese desafío, constituyendo esto una de las muchas razones por las cuales este último trabajo de Melingo merece ser tenido en cuenta.
jueves, 24 de julio de 2014
Linyera
Daniel Melingo fue en los '70 partenaire del músico brasileño Milton Nascimento. En los '80 formó parte de dos bandas emblemáticas del rock nacional: "Los Abuelos de la Nada" y "Los Twist", además de participar como invitado en uno de los proyectos solistas de Charly García: Piano Bar (1984). Como si estos antecedentes no bastaran para dar sobradas muestras de eclecticismo musical, desde 1995, quien declara sentirse identificado con la libertad anárquica del linyera, se convirtió en un originalísimo exponente del tango y la milonga urbana con sus álbumes: H2O (1995), Tangos Bajos (1998), Ufa (2003), Santa Milonga (2004), Maldito Tango (2007) y Corazón y Hueso (2011). El próximo 2 de agosto, en el ND Teatro de Buenos Aires, Melingo presentará Linyera, un LP en el que conviven desde una versión de la Canción del Linyera, de Antonio Tormo, o Volver a los 17, de Violeta Parra, hasta una bossa nova con versos de García Lorca; desde el Soneto para Daniel Reguera de Atahualpa Yupanqui, escrito en el año 1965, instrumentado —entre otros— por Jaime Torres y Skay Beilinson, hasta un tema dedicado a Juan Salvo, el entrañable personaje de El Eternauta. Vientos con sordina, tangos —en los que se ha incorporado al piano, contrariamente a las propuestas precedentes en que las guitarras jugaron un rol preponderante—, bandoneones y esa cruda impronta riberesca de esta suerte de Tom Waits rioplatense, cohabitan en el disco con sublimes arreglos de cuerdas y hasta con los ingredientes electrónico y dub en los bonus tracks. Cabe mencionarse lo dificultoso que es para cualquier músico plantearse fusionar universos líricos y musicales aparentemente tan distantes, sin llegar a esos pastiches construidos con la lógica de la mera suma de elementos sin criterio alguno. Linyera sale holgadamente airoso de ese desafío, constituyendo esto una de las muchas razones por las cuales este último trabajo de Melingo merece ser tenido en cuenta.
jueves, 26 de junio de 2014
Philip Selway: Coming Up For Air, adelanto de "Weatherhouse"
En agosto de 2010, Philip Selway, baterista de la ya legendaria Radiohead, comenzó junto a Sebastian Steinberg, Lisa Germano, Glenn Kotche y Pat Sansone, el proceso de grabación de Familial, su primer disco solista. Familial no fue felizmente en absoluto una secuela de su desempeño como baterista en la banda de Abingdon, fue por el contrario una propuesta conformada por diez canciones intimistas, muy logradas y maduradas a lo largo de varios años. El mismo Selway admitió la clara reminiscencia “Nick Drake” que se advierte en el álbum: “He escuchado a Nick Drake una absurda cantidad de veces durante años, y entonces todo eso se va filtrando dentro de ti sin que te des cuenta.” En 2011 fue lanzado Running Blind, un EP de cuatro canciones que van en la misma línea de los temas del disco que lo precedió. El próximo 7 de octubre, a través de Bella Union, será publicado Weatherhouse, un trabajo de diez canciones que configuran la tercer apuesta solista de Selway y del cual ya puede escucharse el primer track: Coming Up For Air. Con una orquestación mucho menos minimalista, un alejamiento de la impronta guitarrística y una línea percusiva más enérgica, este primer corte, -sobre el cual manifestó su artífice: “…es como un balance de mi vida. Quería transmitir una sensación de liberación y afirmación. Esta fue la primera canción que grabamos, pero desde el primer momento no tenía nada que ver con Familial-, abre lo que supone un álbum diferente a las composiciones en solitario que previamente mostró el baterista de Radiohead.
viernes, 6 de junio de 2014
Manucho y el cine: De la misteriosa Buenos Aires
Si
bien, al hablar de la vasta obra literaria de Manuel Mujica Láinez, no puede
omitirse el cuerpo conformado por la tetralogía de la aristocracia porteña: Los ídolos (1953), La casa (1954), Los viajeros (1955)
e Invitados en El Paraíso (1957), y
el constituido por algunas de sus últimas producciones: Cecil (1972), Sergio (1976),
Los cisnes (1977) y El gran teatro (1979), en el cual se
observa claramente la utilización de una prosa que se desliza con más fluidez, un
estilo más directo, y un soltar amarras del anacronismo; la novela histórica,
con el infaltable ingrediente fantástico, la ironía y la confesión entre líneas
de su verdad humana —artificios que se advierten con más nitidez en Bomarzo—, es el tópico desde el cual se
suele hacer una primera aproximación a la producción del escritor que pasó sus
últimos años en un enigmático caserón de las sierras de Córdoba. Aquí vivieron (1949), Misteriosa Buenos Aires (1950), Bomarzo (1962), El unicornio (1965) y El
laberinto (1974), fueron sin dudas las obras que más trabajo de
documentación acarrearon, y por lo tanto, las más representativas de la
fracción histórica de Manucho. Misteriosa
Buenos Aires, es un conjunto de cuentos en el que interactúan personajes
reales e imaginarios, haciendo un recorrido por la historia de la ciudad de
Buenos Aires, desde su segunda fundación, hasta principios del S. XX. De la misteriosa Buenos Aires, es un
tríptico cinematográfico realizado en 1981, adaptado por Ernesto Schoo, en que
se filmaron tres cuentos del libro de MML publicado en 1950: El hambre, dirigido por Alberto
Fischerman; La pulsera de cascabeles, dirigido
por Ricardo Wulicher y El salón dorado, dirigido
por Oscar Barney Finn. El film estuvo protagonizado por Aldo Barbero, Oscar
Cruz, Graciela Dufau, Eva Franco, José María Gutiérrez, Jorge Mayor, Walter
Santa Ana y Julia Von Grolman.
Enlace para ver la película completa
domingo, 1 de junio de 2014
Sobre pájaros y pájaros
¿Quién es la que grita
violando una cueva aún llena de espectros?
¿A qué viejos muertos intenta arrancar del reposo?
Es tan grande y perpetua la lejanía,
tan desconocido el legítimo nombre
del que aguarda:
(Ellos, Ellos)...La obscenidad en que habitan
los ha vuelto monstruos,
si hasta puede vérselos
escogiendo los mejores escenarios
para expoliar a sus hijos.
¿A quién hablan,
de qué hablan los que no saben bailar a solas?
Sigue tan turbio el río,
tan secreta y sepulcral la niebla
que arrastra esclavos a un lacerado enjambre:
se alimentan de ratas si es necesario
a cambio de una ventana incapaz de mostrar más
que otra desangelada ilusión de camisetas,
sangre seca,
la deslumbrante y efímera gloria
sangre seca,
la deslumbrante y efímera gloria
(parodistas que saltan por encima, si el secreto es tan claro -nunca dejarse tocar, nunca-)
Solo de eso se trata,
es tan simple y tan lúgubre
la cacofónica coreografía de algunas aves,
la cacofónica coreografía de algunas aves,
roen y roen sus propias alas
hasta quedar confinadas al barro.
¿Quiénes son los que esperan las mismas gracias
de parte de pájaros que no conocen el hierro,
que avanzan hacia el arriesgado y glacial destino?...
viernes, 16 de mayo de 2014
De cómo suelen mutar algunos cisnes
No necesitaba del sudor
para ahuyentar el miedo
a la solitaria noche,
sacudíase cada vez más las sanguijuelas
de las pantorrillas
(tan bajo habían caído que ahí podía vérselas
con la inestimable ayuda del vino,
apiñadas como ratas bajo influjo
de un dulce e inesperado veneno.)
Cundía un pavor cinematográfico
cada vez que los desprevenidos voyeurs
compulsaban el sonido
de quien revelaba un secreto
capaz de derretir no sólo sus alas,
sino también,
por si acaso,
las de los aparentes dueños de las letras,
los gestos,
las imágenes y la música.
Es el teatro muchachos,
incautarse un prestigio perenne,
haber nacido lejos del barro.
Sin embargo, no le es dado a cualquiera
el arte de la intrépida burla,
debe ponérsele savia a tanta secreta venganza.
Y ahí se lo ve bailando, eléctrico,
envolviendo gorrioncitos en retales de seda,
tornándose cada vez más azul,
cada vez menos sonoro,
cada vez más invisible...
para ahuyentar el miedo
a la solitaria noche,
sacudíase cada vez más las sanguijuelas
de las pantorrillas
(tan bajo habían caído que ahí podía vérselas
con la inestimable ayuda del vino,
apiñadas como ratas bajo influjo
de un dulce e inesperado veneno.)
Cundía un pavor cinematográfico
cada vez que los desprevenidos voyeurs
compulsaban el sonido
de quien revelaba un secreto
capaz de derretir no sólo sus alas,
sino también,
por si acaso,
las de los aparentes dueños de las letras,
los gestos,
las imágenes y la música.
Es el teatro muchachos,
incautarse un prestigio perenne,
haber nacido lejos del barro.
Sin embargo, no le es dado a cualquiera
el arte de la intrépida burla,
debe ponérsele savia a tanta secreta venganza.
Y ahí se lo ve bailando, eléctrico,
envolviendo gorrioncitos en retales de seda,
tornándose cada vez más azul,
cada vez menos sonoro,
cada vez más invisible...
sábado, 19 de abril de 2014
El crítico: ópera prima de Hernán Guerschuny
En la ópera prima de Hernán Guerschuny, se explora el constante y a veces controvertido diálogo entre artífices y críticos. El crítico reflexiona además acerca de la aventurada arbitrariedad con que suele juzgarse el arte, y muestra a Rafael Spregelburd interpretando a un personaje atrapado por lo que él llama la maladie du cinemá.
Alguna vez, Severo Sarduy, dijo que quien escribe, de alguna manera representa una amenaza a la seguridad simbólica de los demás. Podría agregarse que quien escoja cualquier campo del arte para interpretar la realidad se adscribe en esa liga de personajes sentenciados a una relativa soledad. Probablemente, el ejercicio de la crítica represente una vuelta de tuerca más a esa regla, dado que un crítico da cuenta de la obra de quien da cuenta, constituyéndose en una doble amenaza, y teniendo que pagar el precio de ambas impertinencias.
Víctor
Tellez (Rafael Spregelburd), padece con creces las adversidades antes
descriptas. Escribe para un importante diario de Buenos Aires sus inclementes
críticas de cine, acaso ejerciendo una indirecta forma de venganza, buscando
víctimas que de todos modos se lo merezcan. Es que el verdadero cine ya murió,
y tal vez solo quede de él el francés con que esgrime sus interminables y
lapidarios coloquios interiores. Odia las comedias románticas y sus
insoportables tópicos, lleva una ascética y característica vida de intelectual
solitario, rodeado de libros y cintas en VHS, relacionándose mayormente con
quienes abrevan en los mismos odres. Pero un buen día, accidentalmente, conoce
a Sofía (Dolores Fonzi) en la recorrida de un departamento en alquiler. Sofía
es una suerte de dechado de todo lo que Tellez cree que aborrece, plana, de una
sensibilidad explícita, transparente y desacartonada, y por supuesto, muy
linda. En ese momento la película comienza a mostrar una pulseada entre esos
dos mundos, por una parte, Tellez resistiendo ser conquistado por Sofía, por la otra, Sofía advirtiento las grietas por las cuales inocular sus encantos.
Este
es el procedimiento acaso más efectivo que posee el primer largometraje de Guerschuny,
el narrar este proceso en el cual los códices de la comedia romántica van
apareciendo: la comida compartida en el departamento de bohemia, los guiños a
los filmes del género, los paseos por la ciudad, la lluvia, la música evocando
literalmente la escena, etc. "Es la maladie du cinemá" maldice
Tellez, quien no puede evitar la faena de convertirse en el crítico de esa
comedia romántica que está representando sin poder a cierta altura resistirse a
los atractivos de Sofía.
El
mundo de la crítica está contado en el film de manera muy efectiva, ya que
Guerschuny conoce muy bien el paño. Hace ya un par de décadas que junto a Pablo
Udenio dirige la revista Haciendo Cine. Desfila en El crítico un buen número de
personajes de la crítica y el mundillo del cine porteño aportando su rol de
himselfer. Manifestó el director en una
reciente entrevista de Claudio D. Minghetti: "Creo que la película intenta
poner en tela de juicio las definiciones, los moldes, las etiquetas. Este
medio, como muchos otros, está lleno de mitos, como que los cineastas y los
críticos son razas de planetas distintos. Creo que en todo crítico hay un
cineasta y en todo cineasta hay un crítico. Al menos en los festivales nos
alimentamos del mismo cóctel".
Si
bien por momentos la película hace la plancha y redunda volviendo sobre cosas
que quedaron claras en los primeros minutos, es una interesante oportunidad
para pensar ese constante y a menudo sinuoso diálogo que el arte suele
enfrentar como primera y a veces insorteable prueba de fuego.
viernes, 21 de marzo de 2014
Venter: adelanto de "Aurora", el próximo trabajo de Ben Frost
Venter es un tema adelanto
de Aurora, el próximo disco del
músico australiano Ben Frost, radicado desde 2005 en Reykjavík. El lanzamiento del álbum será en mayo próximo a través de Mute y Bedroom Community, colectivo
discográfico creado en Islandia por Nico Muhly, el propio Frost y Valgeir
Sigurðsson. Bedroom Community alberga también a Sam Amidon, Nadia Sirota, James
Mc Vinnie, Paul Corley, Daníel Bjarnason y Puzzle Muteson. Los anteriores
trabajos de Frost fueron Theory of
Machines (2007), By the Throat (2009)
y Sólaris (2011), obra compuesta por
encargo de los organizadores del festival de Polonia Unsound, basada en la novela homónima del escritor polaco Stanislaw
Lem, llevada al cine en 1972 por el genial Andréi Tarkovski. En la puesta de Sólaris colaboró con Frost Brian Eno
aportando sus film manipulations. Aurora contará
con la co-producción de Valgeir Sigurðsson, Daniel Rejmer y Paul Corley.
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