domingo, 24 de septiembre de 2017

It, de Andrés Muschietti: el sueño del pibe


En comparación con la miniserie de 1990, la versión de Andrés Muschietti de It, es mucho más fiel a la novela de Stephen King, razón por la cual tuvo que resignar una considerable franja de público dada su calificación bastante restringida en muchos países. Pero el respeto al texto original y obviamente un indiscutible talento para el cine de terror, llevaron al director argentino a mantener una relación epistolar con el creador del aterrador Pennywise.

En el cine comercial de los últimos tiempos, salvo raras excepciones, ha quedado claro que el arte de asustar, es una aptitud que raramente aparece dentro de la gran oferta de películas de terror que casi semanalmente se estrenan y que -en su gran mayoría- pasan al olvido, provocando algunas más risas que gritos de espanto, otras, más bostezos que momentos de tensión. Sin embargo, Andrés Muschietti -quien costeó buena parte de su vida haciendo publicidad- mostró con Mamá (2013, película que se realizó bajo apadrinamiento y producción ejecutiva de Guillermo del Toro, quien previamente había visto en YouTube el corto homónimo del director argentino clickear) que es posible encontrar atajos nuevos sobre los cuales construir una historia que asuste sin caer en el facilismo de las fórmulas trilladas ni en una artificiosidad desmesurada.

Cary Fukunaga (True detective), quien comparte los créditos de guionista junto a Chase Palmer y Gary Dauberman, fue quien originalmente iba a dirigir el film, pero diferencias creativas obligaron a la productora a buscar un nuevo realizador. Declaró Bárbara Muschetti, hermana de Andrés y productora del proyecto y también de Mamá (escribió asimismo aquella historia junto a su hermano y ambos compartieron el guión junto a Neil Cross): "Desde ese momento yo empecé a seguir de cerca la evolución del proyecto y cuando me di cuenta de que era probable que se abriera una posibilidad, comencé a hacer los contactos. Por suerte ya teníamos una relación con New Line y ellos también estaban pensando en nosotros para dirigirla y producirla. Así que, bueno… Alcoyana alcoyana. Andy preparó un pitch en cuatro días y les encantó."

Muchos conocieron It, en los noventa, a través de la miniserie dirigida por Tommy Lee Wallace, que en su presentación en VHS en argentina, se difundió como una película de larga duración. Hay muchas y superadoras diferencias entre aquella versión y la realización del director argentino. La más visible probablemente sea el respeto mucho más fidedigno a la novela de King. Los temas que en en la miniserie se muestran de manera mucho más borrosa, aquí se explicitan en lo textual y en lo visual con mucho más claridad, razón por la cual se le dio a la cinta la calificación "apta para mayores de 16 años" en Argentina. El abuso del padre de Beverly hacia su hija, la historia del incendio en el que muere la familia de Mike, las escenas en que brotan a diestra y siniestra ramalazos de sangre, la del hermanito de Bill a quien Pennywise le arranca literalmente un brazo, diferencian de forma patente esta versión de la de Wallace. Otro punto a favor de la actual versión es cómo se hace hincapié en esa suerte de síndrome de Derry en el cual la población de la pequeña localidad de Maine (adulta sobre todo) parece caer, no tomando conciencia de la gravedad de lo que está ocurriendo. Y Pennywise, funciona ahora mucho más que entonces como un espejo, ya no como un personaje a ser juzgado moralmente, dado que el mal en estado puro, más allá de ser producto de la imaginación de un niño o una realidad, más allá de cobrar formas que varían conforme la psicología del destinatario de las vilezas, no inviste matices que posibiliten algún tipo de cotejamiento. No obstante, de la reacción a esa calamidad que buena parte del pueblo de Derry mira pero no ve, sí se desprende una idea clara de lo que King quiso significar en ese aspecto (político por si quedase duda alguna) de su extensa historia. No hay que olvidar que It es una novela de mediados de los ochenta, época en que la sociedad norteamericana padecía el anquilosamiento y la falta de reacción de las mayorías ante las barrabasadas de la administración Reagan (1981-1989). También se optó por situar esta vez los acontecimientos a finales de los ochenta, punto que sí varía en relación con la historia original que acontece en los cincuenta: posters de Gremlins, remeras de Metallica y de Anthrax, walkmans, videojuegos emblemáticos de aquellos tiempos, el grupo de hostigadores con un look de sutiles guiños retrocincuentosos muy ochentas, música de The Cult, The Cure y de New Kids on the Block.  

La sinergia actoral de los chicos es otro rasgo relevante en la actual entrega. Se trabajó mucho en eso. Los chicos convivieron entre ellos mucho tiempo antes del rodaje, se familiarizaron con las locaciones e incluso, alguno que otro, aprendió a andar en bicicleta. Y ese trabajo de tanteo previo del terreno de operaciones, evidentemente funcionó; las escenas compartidas por los siete protagonistas desprenden una naturalidad pocas veces vista en películas en donde un grupo de chicos interactúa; podrían citarse The Goonies (1985), de Richard Donner, Stand by me (1986), de Rob Reiner, o la más reciente Super 8 (2011), dirigida por J.J. Abrams. Y está muy bien que se haya trabajado sobre ese punto, ya que It es una historia de salvación colectiva en la difícil edad de la desaparición de la infancia, de un "Club de Perdedores" con P mayúscula pero en minoría, que contra viento y marea intenta salvar a un pueblo de un mal no identificado dada la ceguera de la mayoría de la población. 

Un aspecto muy destacable de la miniserie de 1990 fue la composición de Pennywise por el genial Tim Curry. Y era un riesgo para Bill Skarsgård caer en una imitación al menos parcial del aquel personaje, hecho que se hubiera notado a la legua. Pero lejos de eso, el actor sueco de 27 años (número icónico en It si los hay), construyó su Pennywise apelando a un capital actoral propio que por momentos conmueve siniestramente: la escena del diálogo en la alcantarilla entre el payaso y Georgie es literalmente aterradora, dados los gestos y la inflexión vocal de Skarsgård.

El film embolsó en los primeros 10 días de proyección, solo en los Estados Unidos, 220 millones de dólares, batiendo un récord de recaudación para el mes de septiembre en ese país; y podría llegar a convertirse en la película de terror más taquillera de la historia.   

Andrés Muschietti ha contado en numerosas entrevistas que Stephen King fue al menos uno de los héroes literarios de su infancia y adolescencia. Leyó It a los catorce años. Por su parte se sabe que si bien King cede sin demasiadas reticencias los derechos de sus novelas, no siempre aprueba las adaptaciones. Conocida es la opinión harto negativa que tuvo de la versión cinematográfica de The Shining (1980) dirigida por Stanley Kubrick. Pero en este caso el escritor no solo aprobó y recomienda públicamente ver la película, sino que también mantiene una comunicación epistolar con su director. En palabras del propio Muschietti: "King siempre fue y será para mí un héroe y sabía que al final del camino me lo iba a encontrar. Cuando le mostraron la película pidió verla solo y le gustó mucho. A partir de allí empezamos una muy buena relación epistolar." 

Si esto no es el sueño del pibe hecho realidad...